La santidad desde la espiritualidad de JPIC


Por poner un tema a esta pequeña reflexión, al preguntarse hoy por la santidad en la Iglesia que es la comunidad de discípulos y discípulas de Jesús, es un planteamiento teológico y pastoral importante. Pero es más todavía al hacerse esta pregunta, porque dice por dónde va el ser y la misión de la llamada Iglesia: ser sacramento del amor de Cristo, de su salvación y liberación. 

Ante este planteamiento de la santidad en la Iglesia, iniciamos con el teólogo José Maria Castillo, que nos puede dar algunas pautas de reflexión: 

“Cuando se estudia en Teología la figura de Jesús, resulta que históricamente, en la Iglesia ha habido más dificultad para aceptar la humanidad de Jesús que la divinidad de Jesús. 

El Cristianismo, ¿qué solución le ha dado a ese problema?... pues sencillamente, el "Misterio de la Encarnación", donde el transcendente se ha hecho visible, tangible y cercano, humanizándose. Y se humanizó en Jesús que, sin dejar de ser divino, se hizo plenamente humano. De tal manera que en la medida en que conocemos la humanidad de Jesús, es el único camino que tenemos para conocer qué es Dios, cómo es y lo quiere. 


Y sin embargo, durante siglos se ha ido sepultando esa figura humana en una serie de normas, ritos, judicaturas, misterios, dogmas de fe, etc., que han convertido la figura de Jesús en algo distinto. Hasta el punto en el que la Iglesia de hoy no se parece a lo que Jesús quería, o se parece a lo que fueron promoviendo otros”. 

El cuestionamiento que Castillo desarrolla en esta entrevista, dice de una verdad que se refleja más en la práctica de la fe, que en teorías; es decir, la santidad es planteada en la Iglesia, muchas veces distante de las palabras y de la práctica de Jesús, esa que encontramos en la tradición de los evangelios. 

Desde los inicios de la práctica publica de Jesús en Galilea, el evangelio más antiguo, ubica a Jesús en conflicto en un lugar religioso, en un día religioso, y con las autoridades religiosas: “¿qué está permitido en día sábado? ¿Hacer el bien o el mal? ¿Salvar la vida o dar muerte? “(Mc 3,1-6). Este conflicto de Jesús, es fruto de mantenerse en la centralidad del anuncio que hizo, que la Buena Noticia se acercó a la humanidad (Mac 1,14;); por tanto, el reino de Dios tiene un solo camino: el cuido de la vida, la defensa de la vida, la liberación de todo lo que oprime y esclaviza la vida, el encontrar el amor en la vida. 

Es bien saber que la Iglesia en la liturgia del día de los santos, resalta con la comunidad perseguida del libro del apocalipsis que, “estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del cordero” (7,9-14). 
La primitiva Iglesia, reconoció como revelación del Señor, que la santidad estaba relacionada en primer lugar con seguir la suerte de Jesús, es decir, con vivir al modo de Él y morir como Él, a estos hombres y mujeres les llamamos “mártires”. Es Jesús, quién blanquea con su sangre a los que mueren por la misma causa que Él. 

Por eso es acertado en la Iglesia que ese día que se celebra la santidad, se ponga como evangelio, las conocidas “bienaventuranzas” (Mt 5,1-12). Motivado por esta fiesta de la santidad evangélica, escribiré libremente interpretando las “bienaventuranzas” desde esta espiritualidad tan evangélica y necesaria hoy, como lo es la “Justicia, Paz e Integridad de la Creación, JPIC”: 

Felices los pobres y humildes porque allí inicia el reino de Dios… 

Felices los afligidos y que viven en tribulaciones porque serán consolados por el PADRE... 

Felices los despojaron de su tierra, que no tienen tierras para vivir, porque heredaran la tierra por la eternidad… 

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, los defensores y las defensoras de los derechos humanos y ambientales, porque recibirán vida en justicia y abundancia… 

Felices los misericordiosos y que actúa con ternura, porque todo viviente los tratará con misericordia como lo hace ya el PADRE… 

Felices los que tienen un corazón de un pequeño, sincero y agradecido porque siempre se encontraran con la mirada amorosa del PADRE… 

Felices los que son instrumento de paz, de dialogo, de reconciliación e inclusión, que ya son llamados hijos e hijas del Buen Dios… 

Felices los perseguidos por causa del BIEN, como Berta Cáceres, Margarita Murrillo, Jeannette Kawas…que han sido asesinadas, porque el reino de los cielos les pertenece... 

Estas mujeres junto con otros tantos hombres, han dado la vida por que la tierra, el bosque, los animales, el agua y toda la casa común sigan dando vida en abundancia a las presentes y futuras generaciones. 

El Papa Francisco ha recreado las bienaventuranzas, y ha añadido una que va con este sentido de cuidar, defender y dar vida en esta tierra: 
“bienaventurados los que protegen y cuidan la casa común”….Bienaventurados los que protegen y cuidan la casa común.

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