lunes, 17 de marzo de 2014

¡Ay de ustedes los ricos!





¡Ay de ustedes los ricos!

Una palabra para la clase poderosa política y económica de Honduras, en este tiempo que la Iglesia católica nos invita a entrar en camino de penitencia por la cuaresma.

En estos tiempos del capitalismo recalentado y despiadado en América Latina, de una “globalización de la indiferencia”, del imperio del Mercado y el consumismo enfermizo; donde los recursos naturales son materia prima de explotación, no un bien para la nación; esta Palabra de Dios de la Carta de Santiago esprofética, e invitan a la conversión a los con grupos empresarios inescrupulosos y avaros (consorcios), con familias terratenientes, grupos del crimen organizado; en tiempos del privilegio de la imagen, donde los dueños de los grandes medios de comunicación quieren dominar el planeta a su antojo, y a nuestro paisito de Honduras. Para toda esta clase social, o grupos humanos que destruyen al pueblo, así denuncia San Santiago:

“Ustedes, los ricos, lloren y giman por las desgracias que les van a sobrevenir.
Porque sus riquezas se han echado a perder y sus vestidos están roídos por la polilla.
Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un fuego. ¡Ustedes han amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final!
Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo.
Ustedes llevaron en este mundo una vida de lujo y de placer, y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza.
Han condenado y han matado al justo, sin que él les opusiera resistencia”. (Santiago 5,1-6).


Estos días la Palabra de Dios en la liturgia católica, nos está invitando a estar en un camino de crecimiento integral, de despojo de todo lo que no sirve para ser humanos, a liberarnos de nuestro egoísmo, reconciliándonos con nuestro interior y con los otros, a cuidar de la vida practicando la justicia y la solidaridad; por eso nuevamente una Palabra del profeta a esa clase de creyentes cristianos que participan de actos religiosos y sigue explotando, cometiendo injusticias y acciones violentas contra el pueblo pobre.

"¿Por qué ayunamos y tú no lo ves, nos afligimos y tú no lo reconoces?". Porque ustedes (dice el Señor), el mismo día en que ayunan, se ocupan de negocios y maltratan a su servidumbre (oprimen). Ayunan para entregarse a pleitos y querellas y para golpear perversamente con el puño (al más débil). No ayunen como en esos días, si quieren hacer oír su voz en las alturas. (Is 58,1-9)

A que estamos llamados los cristianos si queremos seguir las huellas de Jesús, el camino de los profetas anunciadores de la palabra de Dios para nosotros, esta es la invitación a la conversión:

“Este es el ayuno que yo amo -oráculo del Señor-: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos;
compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne” (Is 58,1-9).



René

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