“Madre, enjuga las lágrimas de los que lloran




“Madre, enjuga las lágrimas de los que lloran…” ¡viva la Virgen de Suyapa!


La memoria viva y presente de la Virgen María en Honduras se experimenta en la Virgen de Suyapa (nombre indígena, “coyapa”: en el agua de las palmeras); “la morenita”; “la virgen más chiquita”. Hace unos 266 años una pequeña imagen de madera comenzó esta experiencia de Fe mediadora de María para llegar a su Hijo Jesús. Una vivencia de fe que, como todas, inicia entre los pobres y campesinos, como lo cantó la propia Madre la Virgen María: “mi alma canta la grandeza del Señor…porque se ha fijado en la humillación de su esclava...” (Lc 1,46-49).

La población entera la aclama y canta…su presencia mediadora en muchos acontecimientos sociales, familiares y personales. Cuantos testimonios de milagros por medio de su intercesión, por eso la petición de una mujer sencilla: “Madre, enjuga las lágrimas de los que lloran”.

Uno de los acontecimientos contradictorios de esta vivencia de fe, relacionados con la intercesión de nuestra “Morenita”, es con el hecho histórico de la guerra con El Salvador de 1969, donde fue atribuido el rápido desenlace de la misma por intercesión de la Virgen de Suyapa. Lo contradictorio no es creer en su intercesión para la paz entre hermanos centroamericanos, sino en el nombramiento que unos meses después se le da a la Virgen de Suyapa: Capitana de las FFAA.

Este título no riñe con la fe de los soldados, que son humanos y hondureños como todos, la contradicción grande es con el evangelio: “bienaventurados los que trabajan por la paz, porque se llamaran hijos de Dios” (Mt 5,9). ¿Cómo justificar que la Virgen María es “capitana” de una institución armada, que en su actuar matara los hijos de Dios?

Dicen que como tributo en cada unidad militar está colocada la imagen de la Virgen de Suyapa, ¿esto cambia el corazón de los militares? ; recordemos las palabras de Juan el Bautista cuando lo buscaron los soldados y le preguntaron qué hacer, él les contesto: “no maltraten ni denuncien a nadie y conténtense con su sueldo” (Lc 3,14). Estas y más palabras son proféticas para una institución acusada en la década de los 80, como en otros momentos de violadora de los derechos humanos de la población.

Quedémonos con la fe sencilla que vimos estos días en la basílica: niños, niñas, hombres, mujeres, indígenas haciendo la peregrinación de fe hacia la presencia pequeña de la “morenita”. Con mucha razón creemos en la fe de la Iglesia, porque es la fe las grandes mayorías pobres y sencillas que sostiene nuestra Iglesia, que está mundanizada en muchos de nosotros los líderes y ministros de ella.

¡VIVA LA VIRGEN DE SUYAPA!


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