Mina el Corpus: urgen respuestas





Mina el Corpus: Urgen Respuestas

Es curioso que ante el incidente de los mineros atrapados en la mina, de la aldea san Juan Arriba, El Corpus, Choluteca; estén apareciendo y mostrando preocupación, las autoridades principales del país, ¿ellos como instancias del gobierno no conocían de este modo inseguro de hacer minería? ; Este no es el primer accidente en esta mina, ¿quiénes son los mayores responsables que compran el oro a los miles de mineros en esta zona, quién es el dueño? ; ¿Qué manejo ambiental realizan SERNA e INGEOMIN, cómo responsable del medio ambiente y el manejo de la explotación minera en el país? ; ¿dónde está la intervención de las unidades de Salud en cuanto al estado de los mineros?; ¿dónde están las penalidades y nuevas investigaciones por parte de las instancias respectivas del gobierno?

El supuesto dueño de la mina dijo, “yo me he dedicado a la minería sin querer dañar a los seres humanos que laboran con nosotros, primero Dios saldrán”. De qué lado está Dios, el Dios de Jesús, del lado de un empresario o del trabajador pobre; el primero busca enriquecerse, el segundo busca la vida más allá de la pobreza de la zona y del país.

Las instituciones del Estado son las principales responsables de este modo de ejercer la minería, debido a la situación humana y ambiental con que laboran; al respecto dice el periódico El Heraldo, que en este lugar “laboran sin ninguna protección en sus cabezas y cuerpos, situación por la cual permanecen expuestos a golpes o enfermedades producto de permanecer bajo la superficie. A pesar de las advertencias de peligro, ninguna autoridad del gobierno le prestó atención a las amenazas. Solo entre el 2013 y 2014 se han presentado tres derrumbes en los túneles del cerro La Cuculmeca” (4-7-14).

Entre los títulos que el periódico El Heraldo puso en el 2011 a esta situación de la mina de El Corpus, están: “EL ORO SE ESCONDE EN CAVERNAS DE MIEDO; VIDAS DE ORO”. “en el 2013, donde cinco mineros fueron soterrados, tres fueron rescatados con vida y dos murieron”.

Esta situación de desgracia nacional, la están aprovechando los empresarios mineros para decir que “la minería en gran escala” es moderna y segura en cuanto estas situaciones. Basta recordar todo el conflicto e irregularidades por el cual se cerró la mina de san Martin en Valle de Siria; los afectados en su salud, los ríos sin caudal de agua, el agua contaminada por los minerales, el ambiente en general contaminado de todo ese territorio.

Es posible que si esta desgracia, no fuera noticia de primera plana, solo serían 11 campesinos más que mueren, unos hondureños más que dejan de vivir. La violencia cotidiana nos tiene en situación de muerte, pero la corrupción de los funcionarios e instituciones del gobierno están favoreciendo la muerte de los hondureños.

Hay que recordar que este año en el mes de junio, se realizó una marcha por la vida y la dignidad en Valle, Nacaome. En ella participaron las organizaciones civiles de la zona y la Iglesia católica. El clamor fue por la destrucción que trae la práctica de la minería en la zona de Choluteca, por la muerte que genera este proyecto como la destrucción de los manglares por parte de las camaroneras.

Como Iglesia, estamos llamados a defender la vida, como lo hizo Jesús, en especial del que la tiene amenazada o en situaciones degradantes (Mc 3,1-6). En estos tiempos en Honduras tenemos que orar por la paz y la vida de las mayorías pobres; también, como cristianos católicos, estamos llamados como bautizados a ser “profetas de la vida” (doc. Aparecida), es decir denunciar todo proyecto de destrucción y muerte para el medio ambiente y los humanos.



UNIDOS EN ORACIÓN POR ESTOS HERMANOS, POR SUS FAMILIAS.

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