Carta de la Conferencia de Religiosos de Honduras a los Obispos, sobre la Minería en Honduras






CONFERENCIA DE RELIGIOSOS DE HONDURAS
CONFEREH

Tegucigalpa M.D.C., 11 de junio de 2014



                                                          La humanidad aguarda ansiosamente que se revelen los hijos de Dios.                                                           Sabemos que hasta ahora la creación entera está gimiendo con                                                                     dolores de parto.           Rom 8, 18-22

CONFERENCIA EPISCOPAL DE HONDURAS

Queridos hermanos obispos:

Reciban un saludo en nombre de Jesucristo, el Señor de la Vida.

Nosotras religiosas, religiosos y sacerdotes, sirviendo en diferentes diócesis de la Iglesia hondureña, convocados por la comisión de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) de la CONFEREH con el propósito de profundizar en las reflexiones e inquietudes que surgieron en el Seminario “Presente y Futuro de la Minería en Honduras”, realizado por CARITAS Nacional, en febrero del presente año. Queremos manifestar lo siguiente:

NUESTRAS PREOCUPACIONES

Éstas, surgen de escuchar los gritos del pueblo de Dios que acompañamos (cf. Ex 3) y de vivenciar en carne propia sus conflictos, sufrimientos, amenazas de muerte y persecuciones por defender su vida, su familia, su tierra, su trabajo, su alimento, su agua, su salud y su paz ante las empresas mineras que de forma violenta y con procesos amañados, que corrompen las instituciones del Estado, quieren llevar adelante sus propósitos ambiciosos y egoístas de enriquecimiento. (cf. DA 473)

Nos preocupa que los pronunciamientos “sobre la actividad minera” de las Diócesis de La Ceiba, Juticalpa y Choluteca, realizados en asambleas pastorales y en comunión con los obispos propios de cada diócesis, no han sido publicados en el FIDES a pesar de haber sido enviados en su momento.

Igualmente vemos con suma preocupación como en los últimos años se han aprobado una serie de leyes que ponen en grave riesgo los medios de vida de nuestra población, tales como la ley de Zonas de Empleo de Desarrollo Económico (ZEDES) y la ley de reconversión y promoción de la deuda púbica (conocida como la ley hipoteca), que propician un mayor impacto del extractivismo y agudizan los conflictos socioambientales en las poblaciones más vulnerables.

NUESTRO COMPROMISO

Movidos por el Espíritu de las Bienaventuranzas (cf. Mt 5, 1-12) nos sentimos llamados a comprometernos como hermanos, hermanas y pastores de este pueblo de Dios. Este compromiso lo queremos concretar:

Primero: Fieles al evangelio y en coherencia con nuestra misión mística y profética en la Iglesia, decidimos continuar presentes, consolando y acompañando a este pueblo de Dios violentado por las empresas mineras.

Segundo: Iluminando estos procesos como “profetas de la vida” desde el Evangelio de Jesucristo, la Enseñanza Social de la Iglesia y la tradición eclesial de América Latina. (cf. DA 471)

Tercero: Alentando a la organización para que por medios legítimos, éticos y evangélicos “las poblaciones más frágiles y amenazadas por el desarrollo depredatorio” de las empresas extractivas “puedan lograr sus justos reclamos” ante el modelo económico que prima el capital sobre la vida de los seres humanos y de la creación. (cf. DA 474.a.c)

Cuarto: Queremos unirnos y apoyar los esfuerzos de la sociedad civil organizada, nacional e internacionalmente, en su empeño y esfuerzos por “la promulgación de políticas públicas y participación ciudadana que garanticen la protección, conservación y restauración de la naturaleza” y el respeto a la dignidad humana (cf. DA 475.d).

Como discípulas y discípulos misioneros de Jesucristo en comunión con ustedes, confiamos que, como pastores de este Pueblo de Dios que peregrina en esta tierra que clama por justicia, paz y vida, también estarán presentes iluminando y apoyando esta causa para que nuestro pueblo hondureño tenga Vida y vida en abundancia.



QUE EL ESPIRITU DE JESUS ESTE CON NOSOTROS

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