Al ver el cielo




Al ver el cielo



Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado:
¿qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y esplendor;
le diste dominio sobre la obra de tus manos,
todo lo pusiste bajo sus pies.

Todos los rebaños y ganados,
y hasta los animales salvajes;
las aves del cielo, los peces del mar
y cuanto surca los senderos de las aguas (Sal 8).



Este mes de abril se hace memoria de la “hermana la madre tierra”; este planeta es un ser viviente que surgió de la misma intención de amor del Dios revelado en la Biblia: libro sagrado para los que somos creyentes cristianos.

Es de reconocer, que en la tradición de la Iglesia católica y de otras Iglesias, se ha distorsionado el mensaje bíblico del Dios creador. Por años hemos entendido que “todo lo pusiste bajo sus pies”, como lo expresa esta oración de Israel, quiere decir que todo está para ser dominado por el humano a su antojo, sin importar la destrucción, la contaminación, las enfermedades, el alimento de las futuras generaciones; con una postura y práctica mercantilista, donde el dinero es el ídolo.

En realidad los cristianos, tenemos que recuperar o incluir la espiritualidad que surge del Dios Creador, una espiritualidad que nos lleva a relacionarnos desde la fe con todas las criaturas, con todo los vivientes, con todo lo que existe en el planeta tierra.

Es de urgencia espiritual y pastoral, retomar el camino de la espiritualidad de la creación. Esta postura de fe, tiene su fundamento en el amor que nos ha tenido desde el inicio de la creación nuestro Dios Trinitario (Ef 1,3-14; Col 1,15-20).

Tomar este camino de espiritualidad, nos lleva a no pactar con los empresarios y empresas que destruyen el medio ambiente, la creación dada a todos y todas, como los son: la minería, las hidroeléctricas, los terratenientes o concesiones de los recursos naturales, la industria petrolera (como la de Omoa), las empresas que envían sus aguas tóxicas a los ríos o lagos (agroindustria).

Este tipo de empresas y acciones comerciales, en muchos casos son contaminantes, por no invertir en la prevención ambiental, por no tener supervisión adecuada de las instituciones del Estado, como ejemplo: Valle de Siria, El Mochito, San Andrés, todas las empresas que envían sus aguas contaminadas al río de Comayagüela y Tegucigalpa.



Esta espiritualidad de la creación, nos lleva a tener una nueva relación con el Dios Trino en la oración, un modo nuevo en la evangelización y la pastoral. Se trata de ser HERMANOS Y HERMANAS de las CRIATURAS, a ver con ojos de amor todo lo creado, a sentirnos una FRATERNIDAD con todos los vivientes, en total reverencia, respeto y cuido de todos los que habitan este territorio hondureño: TODOS SOMOS CREADOS CON LA MISMA INTENCIÓN DE AMOR, LOS ANIMALES,LAS PLANTAS, MICRO-VIVIENTES Y LOS HUMANOS.

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