PAZ Y BIEN - 2017



Como animadores y animadoras franciscanos de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC), enviamos un saludo de PAZ Y BIEN en este nuevo año 2017. Vamos finalizando el 2016, un año con todo lo que trajo a cada uno en su historia como caminante, hombre o mujer; y en la historia social, en donde prevaleció la corrupción institucional y política, la destrucción de la creación por parte de los empresarios extractivistas y la inseguridad acompañada de la violencia que asesina de pueblos enteros, desde el modelo neoliberal de la economía de mercado que hace objeto al humano y las criaturas.
Un año que nos dejó la huella y memoria sagrada, de todos los que ofrendaron su vida por la defensa de los derechos humanos, ambientales y de los pueblos. En especial en Honduras, donde cuidar y defender el territorio y los bienes naturales es un atentado a los intereses de las empresas transnacionales y nacionales apadrinadas por los políticos inescrupulosos del país.

Mártires como Berta Cáceres, ejemplo de mujer líder, defensora de los bienes ancestrales y el territorio sagrado de los pueblos indígenas. Que nos dejó un legado de una espiritualidad de rebeldía y reverencia por la vida y la madre tierra: caminante amigable de ríos, flores y árboles; mujer de carne y hueso, líder y feminista que con ternura acompañó y defendió esta creación y los pueblos originarios.

Movidos por esta espiritualidad de JPIC, heredada por Francisco de Asís, volvemos la mirada y el sentir hermanable con toda la creación, como lo cantó Francisco en su cantico: “alabado seas Señor por todas tus creaturas…”

Nos sentimos comprometidos a seguir con acompañando con sencillez, libertad y amor, presentes en los procesos de reivindicación y lucha creativa del pueblo campesino, indígena y hondureño. 

Nos comprometemos a estar del lado de las causas que buscan la justicia, equidad y solidaridad, siempre desde los pobres que claman y luchan por la una vida digna.

Seguiremos denunciando las acciones de los empresarios y políticos que destruyen la creación, convirtiendo los bienes naturales y la madre tierra en una simple mercancía y producto de riqueza. Este proyecto de la economía de mercado, que no va con el reino de Dios, con la Buena Noticia para los pobres que nos dejó Jesús (Mt 5, 1-12). 

Como franciscanos y franciscanas, pertenecientes a esta humanidad hondureña, buscaremos vivir de manera sencilla, solidaria y comprometida con todos los que busquen la justicia y la paz; unidos en sus esperanzas y anhelos de una tierra donde se cuide, valore y se defienda la vida dada por nuestro Dios Creador.

Llamados a ejercer nuestra misión como Iglesia, que camina en la historia como pueblo de Dios; como miembros del cuerpo de Cristo que se hace historia con los hombres y mujeres de buena voluntad, con tantos luchadores de causas justas y solidarias. 

Renovamos nuestro humilde compromiso al estilo de Jesús, de ser anunciadores de su reino, constructores de una fraternidad cósmica, de una tierra donde haya “leche y miel”; donde el llanto y el luto no lleguen por la violencia del mismo humano, del que actúa desde el poder opresor.

Renovamos nuestro compromiso desde Jesucristo, nuestro Señor dador de vida, que nos impulsa de manera esperanzada a seguir creyendo en un mundo justo, fraterno y solidario.

Pedimos la intercesión de nuestra Madre María de Nazaret, la Madre de toda la creación, para junto con ella vivamos alabando con el mismo canto del “magnificat”, que cantan todos los pobres de la tierra.

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