sábado, 22 de abril de 2017

Misericordia con la Tierra, nuestra casa común.



La Madre Tierra

“Con motivo del Día Internacional de la Madre Tierra, Manos Unidas, denuncia que el sistema alimentario actual es social y medioambientalmente insostenible y que son las personas más vulnerables del planeta quienes sufren más sus consecuencias por lo que es necesario apoyar y respetar los saberes tradicionales indígenas e incluirlos en los procesos de desarrollo…esos impactos medioambientales se convierten en impactos sociales negativos sobre las personas que sufren inseguridad alimentaria, vulnerabilidad ante desastres naturales, inseguridad energética y falta de acceso al agua limpia y a materias primas, entre otras graves consecuencias. "Al colocar el beneficio económico sobre las personas y su derecho a la alimentación, el sistema alimentario actual se ha convertido en un modelo altamente insostenible en términos ambientales" asegura Waldo Fernández de Manos Unidas.
Según la FAO, casi 800 millones de seres humanos sufren cotidianamente los efectos de la pobreza y el hambre y en cuya base está la desigualdad en la propiedad y la gestión de la tierra, como recurso productivo. Manos Unidas recuerda que 550 millones de pequeños campesinos sólo tienen acceso al 12% de las tierras cultivables y apenas lo tienen a los mercados, a la asistencia técnica o a créditos. Sin embargo, son ellos quienes producen el 70% de los alimentos ecológicos y quienes utilizan semillas tradicionales y modelos de cultivo que cuidan el medio ambiente” (Cameron Doody, 21 de abril de 2017).

La realidad de la Madre Tierra es deplorable, en especial por la propuesta y modo de vivir consumista y capitalista que buscar en cada humano consumidores compulsivos y hacen de los bienes naturales una mercancía.

En Honduras que somos uno de los países más desiguales de la región, es decir, que la inequidad es la campante, además del empobrecimiento de los hogares, en donde los empobrecidos en cifras rondan conservadoramente, el 60% de la población en general.

Desde la voz más significativa de la Iglesia, como lo es la del papa Francisco, hace los mismos planteamientos preocupantes, denunciando este modo de destrucción que estamos haciendo de la casa común: 

Nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos (LS. #1). 

Nuestra hermana protesta por el mal que le hemos hecho a causa de nuestra irresponsabilidad y porque hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla (LS. #2). 

Basta mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de nuestra casa común (LS. #61).

El papa resalta en el primer capítulo de la encíclica “Laudato Si”, áreas por donde estamos destruyendo la Madre Tierra:

La primera se refiere a la contaminación y sobre el cambio climático (#20-26). La humanidad está llamada a reconocer la necesidad de cambiar los estilos de vida, de producción y de consumo y promover políticas eficaces para tratar estos temas (LS. #23-26).

La segunda realidad que está siendo destruida y contaminada es la “hermana agua” (#27-31). El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal (#30).

La tercera realidad alarmante, trata de la pérdida de la biodiversidad (LS. #32-42). “Alabado Señor por todas tus criaturas” San Francisco de Asís. En realidad la alabanza al Dios de la vida se ve amenazada por la destrucción de la biodiversidad.

La cuarta situación, es sobre el deterioro de la calidad de la vida humana y la degradación social (#43-47). Es evidente que la calidad humana es de igual derecho para todos; dicho en boca de Jesús: “qué está permitido en día sábado, condenar una vida y salvarla” (Mc 3,1-6).

El papa Francisco, finaliza denunciando la inequidad mundial (LS. #48-52). Ya sabemos por informes mundiales, que la inequidad es la muestra de este sistema económico y político de muerte, que asesina a sus hijos e hijas.

Por eso lo dice con firmeza el papa, “no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental (LS. #139-140).

Diría el humilde Francisco de Asís, “Alabado seas mi Señor, por la hermana nuestra la Madre Tierra; la cual nos sostiene y gobierna; y produce diversos frutos, con coloridas flores y hiervas”.

Este día de la Tierra, recordemos a los que han dado la vida por cuidar y defender la hermana y Madre tierra, entre ellas: Margarita Murillo y Berta Cáceres…





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