20 de febrero - Día Mundial de la Justicia Social


El 26 de noviembre de 2007, la Asamblea General de la ONU declaró que, el 20 de febrero de cada año se celebrara el Día Mundial de la Justicia Social. En este sentido iluminaremos un poco, sobre un aspecto fundamental para que se propicie la justicia social: EL BIEN COMUN.
El bien común, es una expresión poco utilizada y mucho menos realizada, en estos tiempos de globalización de la economía de mercado; es el bien de todos y para todos los que viven un territorio, siendo algo distante en el imaginario de las grandes mayorías, los empobrecidos, los excluidos social y económicamente. A que nos referimos sobre cuando hablamos del bien común, acerquémonos a algunos planteamientos del teólogo humanista Leonardo Boff:

“La privatización significa siempre una disminución de bienes de interés general que pasa a manos del interés particular. Se están erosionando los dos pilares fundamentales que históricamente construyeron el bien común: la participación de los ciudadanos (ciudadanía activa) y la cooperación de todos. La libertad del ciudadano es sustituida por la libertad de las fuerzas del mercado, el bien común, por el bien particular y la cooperación, por la competitividad. 

Pero aclaremos el concepto de bien común. En el plano infraestructural, el bien común es el acceso justo de todos a los bienes comunes básicos como la alimentación, la salud, la vivienda, la energía, la seguridad y la comunicación. En el plano social es la posibilidad de llevar una vida material y humana satisfactoria con dignidad y con libertad en un ambiente de convivencia pacífica.” (L Boff, 12-1-17).

El bien común toca las condiciones de vida de una nación para que desarrolle la vida con calidad, la vida que es un don y un bien en general.

La Iglesia y sus líderes siempre han tenido esta propuesta del bien común, aun cuando pareciera que somos los primeros en cuidar y proteger la propiedad privada antes que la propiedad para todos y todas. El papa Francisco tiene algunos puntos al respecto del bien común, y lo relaciona directamente con la CASA COMÚN. Una crítica a la destrucción de esta CASA, y a la centralidad del interés económico privado e individual, antes que el bien de un país:

“Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos. Pero estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud” (LS. 53).

“Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos…Cualquier intento de las organizaciones sociales por modificar las cosas será visto como una molestia provocada por ilusos románticos o como un obstáculo a sortear” (LS. 54).

“Mientras tanto, los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente” (LS. 56).

El papa Francisco, resalta el conflicto que hay del bien de todos y de las grandes mayorías con respecto del bien de los “poderosos económicos”, de los pocos que por su poder consumen la gran cantidad de bienes naturales; y que en muchos casos son cristianos y católicos. El papa plantea algunas características del bien común:

“El bien común presupone el respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos básicos e inalienables ordenados a su desarrollo integral. También reclama el bienestar social y el desarrollo de los diversos grupos intermedios, aplicando el principio de la subsidiariedad…el bien común requiere la paz social, es decir, la estabilidad y seguridad de un cierto orden, que no se produce sin una atención particular a la justicia distributiva, cuya violación siempre genera violencia” (LS.157).

Es urgente, según el papa, concretar una práctica del bien común, si queremos salvar el planeta y los que vivimos en él, en especial los más desfavorecidos y empobrecidos:

“En las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos, el principio del bien común se convierte inmediatamente, como lógica e ineludible consecuencia, en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres” (LS,158).

“La noción de bien común incorpora también a las generaciones futuras. Ya no puede hablarse de desarrollo sostenible sin una solidaridad intergeneracional” (LS.159).

Este último elemento es muy importante para que se dé la justicia social, el tener en cuenta las generaciones futuras, los que vendrán a vivir esta misma casa común, por eso el bien común es incluir a los no nacidos y que serán parte de este planeta.

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