jueves, 2 de julio de 2015

“Felices los que tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados” (Reflexiones de la Pastoral Social/ Caritas Honduras ante la situación del país)





“Felices los que tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados”

Reflexiones de la Pastoral Social/ Caritas Honduras ante la situación del país


Los últimos acontecimientos en la vida nacional muestran con toda su crudeza, la crisis política que se viene arrastrando desde hace varios años en el país, producto de la corrupción y la impunidad que ha corroído las instituciones estatales y algunas organizaciones civiles.

 La corrupción política es considerada por la doctrina social de la Iglesia como una de las más grandes deformaciones del sistema político, una peste, dirá el Papa Francisco, porque hace caso omiso de los principios de la moral y las normas de la justicia social y compromete el correcto funcionamiento del Estado.
Los resultados son: el descrédito y la falta de confianza ciudadana en la Fiscalía General de la República, la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional, el rechazo al bajo desempeño y a la poca transparencia de la clase política. Todo esto evidencia la crisis que experimenta el país y que ha sido abordada equivocadamente con abuso de poder y clientelismo partidista y no por el consenso, el diálogo y la aplicación irrestricta de la ley. 

Como decían los obispos en la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de Santo Domingo, la convivencia democrática se va deteriorando, entre otros factores por la corrupción administrativa, el distanciamiento de los liderazgos partidistas con relación a los intereses de las bases y las necesidades reales de la comunidad, la desatención de lo social y ético-cultural de parte de las organizaciones partidistas y por gobiernos elegidos por el pueblo, pero no orientados a la participación y al bien común sino al clientelismo y al populismo.3

La Pastoral Social/Caritas, sensible a esta realidad de corrupción e impunidad que erosiona el sistema democrático -situación que ha sido denunciada por la Conferencia Episcopal de Honduras en marzo de 2006, en la Carta Pastoral “Por los caminos de la esperanza” y en la Carta Pastoral de octubre de 2012 “Reflexiones con motivo del actual proceso electoral en Honduras”- se suma a las voces de jóvenes indignados y a la voz de un pueblo que paulatinamente está rompiendo la pasividad para gritar: ¡Basta ya de tanta corrupción! ¡Basta de tanto latrocinio al erario público! ¡Basta de proteger a quienes se han robado la riqueza del país! ¡Basta de gobiernos que permiten la violación al derecho a la vida de sus

¿Qué caminos debemos seguir?

Terminar con la corrupción no ha sido ni será una tarea fácil, es responsabilidad de todos y todas crear una cultura de honestidad y transparencia en nuestro país, para lo cual proponemos:

1.- En al ámbito de la ética.

"Si para el pecado existe el perdón, para la corrupción no. La corrupción debe ser curada"

- Hagamos que prevalezca la Verdad, el pueblo debe conocer a los que le han quitado la salud, la vida, la oportunidad de salir de la pobreza, las fuentes de trabajo y la posibilidad de estudio para la juventud. Ya no se puede seguir ocultando la corrupción, ni protegiendo a los ladrones del erario público. - Insistamos sin cansarnos, para que la justicia y la ley deduzcan las responsabilidades penales y morales a quienes cometieron actos de corrupción y se le devuelva al pueblo lo que se le ha quitado: la dignidad, la confianza, la esperanza y la fe en las instituciones democráticas. - Exijamos a las instituciones y dependencias gubernamentales encargadas de impartir justicia y de administrar los bienes del Estado para que ejerzan sus tareas con apego al derecho, libres de toda injerencia política, soborno y extorsión. - Promovamos una administración pública sana, regida por principios de la ética social, para colocar en puestos de tanta trascendencia a personas probadas en su integridad, en sus principios y valores humanos y cívicos. - Depuremos los partidos políticos, hasta ahora preocupados por proteger los intereses de personas y de sus afiliados en lugar de buscar el bien común, el bien colectivo, el bienestar del país. - Arranquemos la corrupción del corazón de la sociedad, como nos decía el Papa Francisco: “La corrupción es la mala hierba de nuestro tiempo que se nutre de apariencia y de aceptación social, se erige como la medida de la actuación moral.” - “Es una imperiosa tarea recuperar la credibilidad, tanto a nivel nacional como internacional, mediante la correcta, transparente y ágil aplicación de la justicia. Se necesita realizar cambios profundos en las conciencias, en la legislación y en el ejercicio de la justicia.

2.- En el ámbito del derecho.

Siguiendo las orientaciones dadas por la Conferencia Episcopal de Honduras en el 2006 y 2012 para erradicar la corrupción, necesitamos:

- Que la justicia sea ejercida con transparencia, veracidad, apego a la ley, profesionalidad e independencia de cualquier tipo de poder. - La institucionalización de la rendición de cuentas. - El acceso a la información en las distintas áreas de la administración pública. - La formación moral de las conciencias desde la infancia y juventud en la familia y la sociedad. - La promoción de la honradez y la transparencia en el ejercicio de la administración pública. - Impulsar la cultura de la legalidad y de la responsabilidad en el cumplimiento de nuestros deberes y obligaciones.

3.- En el ámbito de la participación ciudadana.

Necesitamos estar vigilantes para que no queden en la impunidad los agravios cometidos contra la ciudadanía y el bien común.

- Las auditorias sociales deben ser una práctica común en todas las comunidades y municipios de Honduras, por lo que se debe apoyar el funcionamiento de las comisiones ciudadanas de trasparencia como los instrumentos idóneos para que la ciudadanía ejerza el derecho de ser respetada en el uso de los bienes públicos. - Hay que promover la práctica de la transparencia, que los ciudadanos fiscalicemos y controlemos la gestión pública para prevenir actos de corrupción en los gobiernos locales. - Establecer vigilancia sobre la ejecución de programas y proyectos municipales y del gobierno central para garantizar el uso eficiente de los recursos económicos y bienes públicos. - Implantar la práctica de la denuncia y del reclamo ante los abusos del poder y la apropiación indebida de los bienes públicos.

La Pastoral Social/Cáritas de Honduras respeta y se solidariza con la juventud que ha levantado la bandera de la dignidad, de la identidad y de los derechos humanos, por su generosa, libre y patriótica marcha en bien de toda la población. Valoramos este tipo de marchas como un ejercicio democrático de participación y demanda ciudadana.

En esta hora convulsa, llena de incertidumbre, mantenemos la esperanza en Jesús, fundamento de la verdad, libertad y luz en la búsqueda de soluciones apegadas a la justicia y a la ley. Y como dice el Papa Francisco, necesitamos “ir hacia delante limpiando la propia alma, el alma de la ciudad y de la sociedad para que no exista ese olor putrefacto que tiene la corrupción"8. Pedimos al Señor de la historia que esta crisis permita edificar un país más digno y lleno de oportunidad para todos los habitantes del país, especialmente para los más pobres, marginados y excluidos y para los jóvenes.



Tegucigalpa MDC 11 de junio de 2015

Mons. Guido Charbonneau, PME Obispo de Choluteca Presidente de Pastoral Social/Cáritas Honduras



P. German Calix, Secretario Ejecutivo de Pastoral Social/Cárita

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