Comunicado de JPIC Confereh "CIELO NUEVO Y TIERRA NUEVA"



CIELO NUEVO Y TIERRA NUEVA

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva. Ya no habrá muerte ni pena ni llanto ni dolor”

Ap 21, 1.4

Como Jesucristo, nosotros la Vida Consagrada, estamos sintiendo la misma compasión ante las multitudes en Honduras, que están clamando por una Vida con Justicia, Paz y Libertad. Nuestra forma de vida profética nos ha llevado a responder a los gritos en contra de la corrupción e impunidad, de la destrucción ambiental de esta nación. Es por eso que no nos hemos podido quedar callados, de hacerlo, nos hubiésemos convertido en cómplices y anti-testimonio de la luz de Cristo[ el Papa nos ha pedido: 

“… Un religioso nunca debe renunciar a la profecía… Conoce a Dios y conoce a los hombres y mujeres, sus hermanos y hermanas. Es capaz de discernir, y también de denunciar el mal del pecado y las injusticias, porque es libre, no debe rendir cuentas a más amos que a Dios, no tiene otros intereses sino los de Dios. El profeta está generalmente de parte de los pobres y los indefensos, porque sabe que Dios mismo está de su parte.”

En estos momentos, nos hace resonancia, con especial fuerza, las palabras del Papa Francisco, en su última Encíclica “Laudato Si”, donde hace “una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta”, y señala que “hay una íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta”. Invita también “a buscar otros modos de entender la economía y el progreso”, y propone “la necesidad de debates sinceros y honestos” resaltando “la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida.” (Cf. LS 14 y 16) 

En sintonía con estos sentimientos, queremos sumarnos al deseo de paz con justicia social expresado por nuestros obispos y pastores de Honduras La Iglesia está con la “oveja amenazada” y donde está en peligro la vida de toda la creación. 

Creemos que sigue siendo de vital urgencia denunciar, de manera profética, la ilegitima ley de minería; las consecuencias letales, contaminantes y destructivas del extractivismo en el país, en especial para “la hermana agua, el hermano árbol y la madre tierra”; y los inevitables conflictos sociales que se desprenden de estas prácticas depredadoras. 

Como religiosas y religiosos estamos unidos con el pueblo, en este camino por construir la paz con justicia y solidaridad, en cuido y defensa de los bienes de la creación, apoyando las decisiones y políticas responsables que beneficien a los más pobres y a las futuras generaciones de Honduras. 

Tegucigalpa, 8 de julio del 2015 



COMISIÓN DE JUSTICIA, PAZ E INTEGRIDAD DE LA CREACIÓN 

CONFERENCIA DE RELIGIOSAS Y RELIGIOSOS DE HONDURAS 

(JPIC-CONFEREH























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