Un saludo al niño y niña nacido en estas tierras hondureñas




Un saludo al niño y niña nacido en estas tierras hondureñas

Un millón no está yendo a la escuela, 500 mil están siendo explotados laboralmente y unos ocho mil viven en las calles.

Un saludo al niño y niña nacido en estas tierras hondureñas devastadas desde la conquista y luego por los llamados próceres de la independencia que solo buscaron los intereses de las minorías, creando una nueva clase política y de poder económico. Esta clase pactó con empresas extranjeras que vinieron a buscar saquear la riqueza de los recursos naturales y a los humanos de estas tierras dadas por Dios a los hondureños.

Llevamos años en manos de los militares, políticos y empresarios que buscan juntos sus intereses económicos egoístas, sin tomar en cuenta a las grandes mayorías del país. Entre esas grandes mayorías, están los niños y las niñas, que no llevan una situación de bendición, sino que cargan con el llamado, “pecado original” de la herencia de corrupción, violencia y muerte de los adultos de hoy, que una vez fueron niños y niñas.

“De acuerdo con datos de Casa Alianza, de los 3.7 millones de jóvenes menores de 18 años que existen en Honduras, un millón no está yendo a la escuela, 500 mil están siendo explotados laboralmente y unos ocho mil viven en las calles. En 2013, 2 mil niños de 12 años tuvieron que abandonar los estudios por amenazas de muerte y 17 mil familias tuvieron que abandonar sus domicilios por la misma razón”. Esto unido a los miles de niños y niñas migrantes, y deportados o retornados al país.

Iluminemos nuestra conciencia y reforcémosla con una postura ética, al retomar los derechos de los niños y niñas de todo el mundo, y de los hondureños.

Principio 1 El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta Declaración.

Principio 2 El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad.

Principio 3 El niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad.

Principio 4 El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social. Tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberán proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y postnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados.

Principio 5 El niño física o mentalmente impedido o que sufra algún impedimento social debe recibir el tratamiento, la educación y el cuidado especiales que requiere su caso particular.

Principio 6 El niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre. La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia.

Principio 7 El niño tiene derecho a recibir educación, que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales.

El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe, en primer término, a sus padres.

El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación.

Principio 8 El niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro.

Principio 9 El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata.

No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada.



Principio 10 El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio de sus semejantes.


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