Lo femenino del misterio de la vida, Maria


Lo femenino del misterio de la vida,  Maria


El 8 de septiembre en la Iglesia católica, celebra la natividad de la Virgen María, es decir, el Sí de María de Nazaret. En la Iglesia tenemos muchas fiestas en relación a María, la mujer que vivió en medio de una cultura y religión judía. La figura materna y femenina en la historia del amor de Dios a la humanidad ha estado presente siempre. El amor de un DIOS PADRE, se ha concretado en un rostro de DIOS MADRE.

Cuanta necesidad tenemos en la sociedad y la Iglesia católica, de aprender una visión integrada de lo masculino y lo femenino, de lo paterno y materno, de la expresión de amor dada al modo masculino y al modo femenino, de una oración con estilo masculino y femenino al mismo tiempo.

Necesitamos de retomar en la sociedad un rostro con características más femeninas, con esos valores tan cargados de vida. También, es urgente que se concrete este modo femenino de llevar la vida, que resalta el cuido, la defensa y el desarrollo de todo lo que late vida.

En Honduras la vida femenina sigue amenazada, ultrajada, asesinada, por eso somos una sociedad con olor a violencia machista y patriarcado religioso. “Al menos 629 hondureñas perdieron la vida de forma violenta durante el 2013, según el Boletín Especial Sobre Muerte Violenta de Mujeres publicado por el Observatorio de la Violencia. El documento indica que 7.4% del total de las víctimas eran amas de casa, comerciantes o empresarias, un 3.6% se dedicaban a trabajar por cuenta propia, el 3.4% eran estudiantes y el 2.9% se dedicaba a actividades delictivas. Del restante 62.2% se desconoce la ocupación. Las víctimas son encabezadas por mujeres con edades comprendidas de entre 15 y 34 años, sin embargo 20.2% de los femicidios ocurrieron en niñas y adolescentes” (UNAH).

“En Honduras el 27% de las mujeres informan haber sufrido violencia física en algún momento de sus vidas. Y aunque esta cifra por si sola es alarmante, la violencia contra las mujeres tiene muchas otras manifestaciones; de las cuales el Ministerio Público reconoce 25 delitos que comprenden desde lesiones, violencia doméstica, violencia sexual hasta homicidios de mujeres. Para el año 2012, el Observatorio Estadístico del Ministerio Público reportó más de 16 mil denuncias por violencia contra las mujeres; siendo la Violencia Doméstica y la Violencia Intrafamiliar las que tienen mayor volumen de denuncias con un 74.6%, seguido por los delitos sexuales con casi el 20% del total de las denuncias” (Centro de Derecho de la Mujer, julio).

El humanista y teólogo Leonardo Boff, comparte una “palabra divina” y una reflexión teológica-pastoral. Pongo algunos párrafos para que nos inspiren e iluminen mientas somos caminantes y aprendices de la vida.

“Cierta madrugada, insomne, retomé mi trabajo habitual en el ordenador. De repente, me pareció haber oído, no sé si del mundo celestial o si de mi mente en estado alterado, una voz como un susurro, que me decía: “Hijo, voy a revelarte una verdad que ha estado siempre ahí, en mi evangelista Lucas, pero que los ojos de los hombres, cegados por siglos de patriarcalismo no podían ver. Se trata de la relación íntima e inefable entre María y el Espíritu Santo”. Y la voz seguía susurrando: “Aquel que es tercero en el orden de la Trinidad, el Espíritu Santo, es el primero en el orden de la creación. Él llegó antes al mundo; después vino el Hijo de Dios. Fue el Espíritu Santo, aquel que flotaba sobre el caos primitivo, y el que sacó de allí todos los órdenes de la creación. De ese Espíritu creador, se dice por mi evangelista Lucas: vendrá sobre ti, María, y armará su tienda sobre ti, por eso el Santo engendrado será llamado Hijo de Dios.

Mira, hijo, lo que te estoy diciendo: El Espíritu vino a morar definitivamente en esta mujer, María. Se identificó con ella, se unió a ella de forma tan radical y misteriosa que en ella comenzó a plasmarse la santa humanidad de Jesús. El Espíritu de vida produjo la vida nueva, el hombre nuevo, Jesús.

Hijo, esta es la verdad que debes anunciar: por medio de María, Dios mostró que además de ser Dios-Padre es también Dios-Madre con las características de lo femenino: el amor, la ternura, el cuidado, la compasión y la misericordia. Estas virtudes están también en los hombres, pero encuentran una expresión más visible en las mujeres.

Hijo, al decir Dios-Madre descubrirás la porción femenina de Dios con todas las virtudes de lo femenino. Jamás olvides que las mujeres nunca traicionaron a Jesús. Le fueron fieles hasta el pie de la cruz. Mientras sus discípulos, los hombres, huyeron, Judas lo traicionó y Pedro lo negó, ellas mostraron un amor fiel hasta el extremo. Ellas, mucho antes que los apóstoles, fueron las primeras en dar testimonio de la resurrección de Jesús, el hecho mayor de la historia de la salvación” (L Boff, 7-9-14).
                                                                                                                             


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