jueves, 4 de agosto de 2016

¿Que realmente le importa al gobierno de turno, la vida de los hondureños?



Se acercó el primer Huracán a la región y al país, el huracán “EARL”; pero antes ya estamos estábamos en un huracán político donde el centro es la “reelección presidencial”, algo que es contrario a la constitución de la república. 

Este huracán “EARL” ya encontraba nuestras tierras devastadas, por la migración (más de 40 mil deportados hasta la fecha), por las continuas masacres y asesinatos selectivos de jóvenes en los barrios populares; por el conflicto de los peajes en la ciudad del Progreso, con el empobrecimiento continuo, con la hambruna en las comunidades en sequía, por los conflictos de las comunidades con las empresas mineras e hidroeléctricas donde asesina a sus líderes comunitarios. El ERIC, lo plantea así:

“Seguimos preguntándonos, ¿por qué las autoridades dejan todo a última hora, por qué no se trabajan estrategias y planes claros basados en la prevención? Mientras esperamos respuesta a esas preguntas, el gobierno de la república sigue siendo el principal responsable de la vulnerabilidad a la que están sometidas nuestras comunidades. Son responsables de omisión y de acción.


Los congresos mineros, la aprobación de proyectos hidroeléctricos, el impulso del monocultivo, son la mejor expresión del interés del gobierno central y local para sentar las bases de su propuesta de desarrollo desde la industria extractiva. Eso no sólo deja en precarias condiciones a las poblaciones directamente afectadas, también aumenta los niveles de riesgo y vulnerabilidad de las comunidades” (ERIC, 4-8-16).

Como queremos responder de manera preventiva a la llegada de un huracán al territorio, cuando la mayoría de la población vive en situaciones de riesgos, por la geografía, por la falta de recursos para reforzar las viviendas, por estar marginalmente a la orilla de un río o un acantilado; los cinturones de empobrecidos, que viven en las ciudades, son los más vulnerables e indefensos ante estos fenómenos naturales. 

Además hay que sumarle lo que bien plantea el ERIC, el gobierno está actuando de manera irresponsable, al repartir de manera arbitraria concesiones a las empresas extractivas: minería e hidroeléctricas, junto con los monocultivos.

¿Que realmente le importa al gobierno de turno, la vida de los hondureños?, o el entregar el territorio en concesiones que supuestamente traerán desarrollo. La tierra, los bienes naturales, el patrimonio familiar y cultural, la biodiversidad, los ecosistemas, la población, el paisaje y el agua dulce, son los elementos que el Dios Creador dejó en esta casa común, y en este pedacito llamado Honduras, para que todos y todas, junto con las criaturas tengamos vida, y vida abundante.

Retomemos algunas exhortaciones que el papa presenta en la “Laudato Si”:

“La destrucción del ambiente humano es algo muy serio, porque Dios no sólo le encomendó el mundo al ser humano, sino que su propia vida es un don que debe ser protegido de diversas formas de degradación. Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en « los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad »”.

Un indicador ético de nuestro modo de vivir en la sociedad hondureña, se puede medir en la manera como tratamos la vida de todos los vivientes; solo desde la vida se puede cuestionar cualquier proyecto que supuestamente trae desarrollo. Así lo plantea el papa:

“El auténtico desarrollo humano posee un carácter moral y supone el pleno respeto a la persona humana, pero también debe prestar atención al mundo natural y « tener en cuenta la naturaleza de cada ser y su mutua conexión en un sistema ordenado ». Por lo tanto, la capacidad de transformar la realidad que tiene el ser humano debe desarrollarse sobre la base de la donación originaria de las cosas por parte de Dios” (#5).

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